El ministro de Justicia, Iván Cancino, recorrió las instalaciones acompañado por la directora de la Unidad de Servicios Penitenciarios y Carcelarios, USPEC, Isadora Fernández, y el alcalde de Riohacha, Genaro Redondo Choles, con el propósito de verificar el estado de la obra y revisar las condiciones necesarias para su entrada en operación.
El proyecto corresponde a un nuevo Establecimiento de Reclusión del Orden Nacional, ERON, diseñado para ampliar la capacidad penitenciaria de La Guajira y contribuir a mejorar las condiciones de reclusión y los procesos de resocialización.
1.722 cupos y una infraestructura de 36.000 metros cuadrados
De acuerdo con la información oficial de la Alcaldía de Riohacha y la USPEC, el complejo tendrá capacidad para 1.722 personas privadas de la libertad y se desarrolla sobre un área aproximada de 36.000 metros cuadrados.
La infraestructura contempla ocho pabellones, además de espacios para visitas, servicios administrativos y judiciales, sanidad, aulas, talleres y otras áreas destinadas a la atención y tratamiento de la población privada de la libertad.
El proyecto también incorpora espacios con enfoque diferencial para población indígena Wayuu y áreas destinadas a mujeres privadas de la libertad.
Según información divulgada sobre la obra, el componente femenino tendría capacidad para 152 internas.
Una obra que busca responder al déficit de infraestructura penitenciaria
La construcción del nuevo ERON hace parte de los proyectos de infraestructura penitenciaria impulsados por la USPEC para ampliar la disponibilidad de cupos en el sistema carcelario colombiano.
La propia entidad había informado en marzo de 2026 que el proyecto contemplaba cerca de 1.722 cupos y que su propósito era contribuir a reducir el hacinamiento y mejorar las condiciones de reclusión.
En noviembre de 2025, la USPEC había reportado que la obra contaba con recursos cercanos a los 300.000 millones de pesos y que la entrega estaba proyectada inicialmente para junio de 2026.
Sin embargo, el cronograma fue objeto de ajustes. La visita más reciente del Gobierno, realizada el primero de septiembre, encontró la obra con un avance del 93,97 %, mientras se revisan los trabajos pendientes y las condiciones técnicas y operativas necesarias para comenzar a utilizar el establecimiento.
La seguridad y el control penitenciario, entre los desafíos
Más allá de la infraestructura, uno de los principales retos será la operación del establecimiento y la clasificación adecuada de las personas privadas de la libertad de acuerdo con sus perfiles y niveles de seguridad.
La infraestructura contempla espacios destinados a diferentes necesidades de la población carcelaria y busca ofrecer mejores condiciones para la atención, tratamiento y resocialización.
Esto adquiere especial importancia en una región donde las autoridades enfrentan problemáticas relacionadas con narcotráfico, extorsión y estructuras criminales, por lo que el funcionamiento del nuevo establecimiento deberá estar acompañado de medidas eficaces de seguridad penitenciaria y control institucional.
Gobierno revisa las condiciones antes de abrir el establecimiento
Durante la visita, el ministro Iván Cancino señaló que el Gobierno Nacional mantiene seguimiento a la infraestructura penitenciaria y que el objetivo es que las obras públicas se traduzcan en soluciones concretas para la ciudadanía.
La Alcaldía de Riohacha, por su parte, destacó la importancia de la obra para fortalecer la seguridad, mejorar las condiciones de reclusión y avanzar en procesos de resocialización.
Por ahora, la obra se encuentra en su fase final, pero la fecha exacta de entrada en funcionamiento dependerá de la culminación de los trabajos pendientes y de las verificaciones técnicas y operativas correspondientes.
¿Qué significa para La Guajira?
La entrada en operación del nuevo ERON representaría un cambio importante para la infraestructura penitenciaria del departamento, al incorporar 1.722 nuevos cupos y espacios diseñados específicamente para atención sanitaria, educación, talleres, visitas, procedimientos judiciales y población con enfoque diferencial.
El desafío, sin embargo, no terminará con la entrega física del edificio. El verdadero impacto dependerá de que el establecimiento cuente con personal suficiente, seguridad, servicios adecuados, programas de resocialización y una administración penitenciaria eficiente.


