Bajo el lema “Las comunidades sostienen la salud mental”, las autoridades municipales y el sector salud desarrollaron una jornada de sensibilización para promover el bienestar emocional, la solidaridad y los entornos protectores en la población.
Con un mensaje centrado en la importancia de la solidaridad, el acompañamiento y el cuidado colectivo, el municipio de Dibulla conmemoró el pasado 22 de octubre el Día Mundial de la Salud Mental, mediante una jornada de promoción y sensibilización orientada a fortalecer el bienestar emocional y psicológico de sus habitantes.
La actividad fue liderada por la Secretaría de Salud Municipal, en articulación con Bienestar e Integración Social, el Plan de Intervenciones Colectivas (PIC) Municipal y el Hospital Santa Teresa de Jesús de Ávila, operador del Plan de Salud Pública de Intervenciones Colectivas del municipio. La conmemoración se desarrolló bajo el lema “Las comunidades sostienen la salud mental”, destacando el papel fundamental que cumplen las familias, las redes de apoyo y las organizaciones comunitarias en la construcción de entornos saludables.
Durante la jornada se hizo énfasis en que la salud mental es parte integral del bienestar de las personas y tiene una influencia directa en la manera de pensar, sentir, actuar, relacionarse con los demás y afrontar los desafíos de la vida cotidiana. Asimismo, se explicó que cuidar la salud mental no significa únicamente prevenir enfermedades, sino también fortalecer las capacidades individuales y colectivas para vivir en condiciones de bienestar.
Uno de los componentes centrales de la actividad estuvo relacionado con la identificación de señales de alerta que pueden indicar afectaciones en la salud mental, entre ellas la tristeza persistente, la pérdida de interés por las actividades cotidianas, los cambios en el sueño o el apetito, la falta de energía, las dificultades para concentrarse, el aislamiento social y los pensamientos negativos frecuentes.
De igual manera, se compartieron recomendaciones prácticas para promover el autocuidado, como mantener hábitos de sueño saludables, alimentarse adecuadamente, realizar actividad física, practicar ejercicios de relajación y respiración, dedicar tiempo a las actividades que generan satisfacción y, especialmente, mantener contacto con personas de confianza para expresar las emociones y buscar apoyo cuando sea necesario.
La jornada también dejó importantes avances en materia de sensibilización comunitaria. Se promovió una reflexión sobre el valor de los vínculos sociales y la solidaridad como herramientas para afrontar las situaciones adversas que afectan a las comunidades. Además, se resaltó la importancia del cuidado colectivo y de la articulación entre las instituciones territoriales y los servicios de salud para fortalecer las respuestas ante situaciones de emergencia y desastres.
Otro aspecto destacado fue el reconocimiento de los saberes populares, las prácticas tradicionales y las experiencias de vida de las comunidades como elementos valiosos para promover una atención en salud mental cercana, participativa y acorde con las realidades del territorio.
Desde las entidades organizadoras se reiteró que la salud mental es una responsabilidad compartida y que su promoción requiere del compromiso de las instituciones, las familias y la ciudadanía. En ese sentido, se hizo un llamado a escuchar sin juzgar, acompañar a quienes atraviesan momentos difíciles y comprender que una palabra de apoyo puede marcar la diferencia en la vida de una persona.
La conmemoración concluyó con un mensaje que resume el propósito de esta iniciativa: no siempre es posible evitar el dolor de alguien, pero sí podemos evitar que lo atraviese en soledad. Una invitación a fortalecer los lazos comunitarios, hablar de las emociones y construir entre todos un municipio donde el cuidado de la salud mental sea una prioridad permanente.


