El campo colombiano se prepara para volver a ser medido de manera integral. El Ministerio de Agricultura y Desarrollo Rural y el Departamento Administrativo Nacional de Estadística, DANE, avanzan en una alianza institucional para poner en marcha un nuevo Censo Nacional Agropecuario, con resultados previstos para 2028.
La iniciativa cobra especial importancia porque el último censo de alcance nacional se realizó en 2014, y desde entonces el sector rural ha experimentado transformaciones en producción, uso del suelo, acceso a tecnología, financiación, infraestructura y condiciones de vida de las comunidades campesinas.
El propio DANE reconoce que el Censo Nacional Agropecuario constituye una fuente estratégica para conocer la estructura productiva y social del campo colombiano y para disponer de información georreferenciada que sirva como base para la toma de decisiones públicas.
Información para tomar decisiones
El ministro de Agricultura, Indalecio Dangond Baquero, ha insistido en la necesidad de contar con información actualizada para orientar las políticas públicas hacia las verdaderas necesidades de los productores.
La apuesta no se limita a conocer cuántas hectáreas están dedicadas a determinado cultivo. El nuevo ejercicio deberá permitir actualizar información sobre productores, unidades productivas, actividades agrícolas y pecuarias, infraestructura, condiciones rurales y diferentes variables que inciden directamente en la productividad y el desarrollo del campo.
Para el Gobierno, contar con datos recientes resulta fundamental en momentos en que se discuten nuevas políticas de crédito, tecnificación, riego, productividad y comercialización.
De hecho, el Ministerio ha planteado una reforma al Sistema Nacional de Crédito Agropecuario y una meta de ampliar la bancarización de los productores, lo que demuestra la importancia de disponer de información confiable sobre quiénes producen, dónde están y cuáles son sus necesidades.
¿Por qué es importante después de 2014?
El Tercer Censo Nacional Agropecuario de 2014 tuvo una cobertura operativa del 98,9 % y abarcó los 1.101 municipios del país, además de territorios indígenas, comunidades negras y otras áreas rurales.
El DANE señala que aquel ejercicio permitió obtener información estadística y georreferenciada sobre el sector agropecuario y la población rural, convirtiéndose en una de las principales fuentes para comprender la estructura del campo colombiano.
Sin embargo, más de una década después, buena parte de esa fotografía estadística necesita ser actualizada.
Entre las variables que serán relevantes para el nuevo censo están la evolución de las unidades productoras, los cultivos, la actividad pecuaria, la maquinaria, el acceso a servicios y las características de la población rural.
El archivo de microdatos del censo de 2014, por ejemplo, incluyó información sobre cultivos, maquinaria agropecuaria, viviendas, personas, pesca, acuicultura y actividades no agropecuarias.
La información también será clave para la inversión
El momento en que se anuncia el nuevo censo coincide con una agenda del Ministerio de Agricultura enfocada en reorganizar el gasto, mejorar la financiación y aumentar la productividad.
El ministro Dangond ha señalado que el sector agropecuario enfrenta una etapa de reorganización presupuestal y que la cartera busca priorizar recursos hacia los pequeños productores, el financiamiento de largo plazo, la tecnificación y los distritos de riego.
En ese contexto, disponer de estadísticas actualizadas puede ayudar a establecer con mayor precisión dónde se necesitan inversiones, qué sectores tienen mayor potencial productivo y cuáles son las principales brechas que afectan al campesinado.
También se fortalecerán otras fuentes de información
El nuevo proceso contempla la articulación con diferentes mecanismos de información del sector agropecuario.
Uno de ellos son las Evaluaciones Agropecuarias Municipales, EVA, utilizadas para recopilar información relacionada con la actividad productiva de los municipios.
El objetivo es avanzar hacia un sistema de información más actualizado y articulado entre las entidades públicas, de manera que los datos puedan servir no solamente para el Gobierno Nacional, sino también para productores, gremios, autoridades territoriales, investigadores y demás actores de la cadena agropecuaria.
El DANE mantiene actualmente al Censo Nacional Agropecuario dentro de sus operaciones estadísticas activas y lo define como una herramienta para proporcionar información estratégica y actualizada sobre los sectores agropecuario, forestal, acuícola y pesquero, además de la población rural.
El reto será convertir los datos en políticas efectivas
El anuncio representa un paso importante, pero el verdadero desafío llegará después de obtener los resultados.
Un censo puede mostrar dónde están las necesidades, pero serán las políticas públicas las que deberán responder a problemas como acceso al crédito, infraestructura, agua para producción, comercialización, tecnificación, vías rurales y generación de ingresos.
Por eso, el nuevo Censo Nacional Agropecuario de 2028 tendrá una importancia que va más allá de las estadísticas: puede convertirse en una herramienta para redefinir la política rural colombiana durante los próximos años.
