La posibilidad de ampliar la producción agropecuaria en territorios con escasez de agua comenzó a ocupar un lugar destacado en la agenda internacional del Gobierno colombiano. Durante una misión oficial en Israel, el ministro de Agricultura y Desarrollo Rural, Indalecio Dangond, sostuvo reuniones con empresas especializadas en riego y producción agrícola, con especial interés en encontrar tecnologías que puedan adaptarse a las condiciones de La Guajira.
La jornada se desarrolló en Tel Aviv y contó con el acompañamiento de la embajadora de Colombia en Israel, Tania Gillinski Bacal, y representantes del Instituto de Exportación de Israel. Allí fueron presentadas experiencias relacionadas con el manejo eficiente del agua, sistemas de irrigación, producción en zonas desérticas y agricultura bajo invernadero.
Israel y La Guajira: un modelo que Colombia quiere estudiar
El interés no surge únicamente de las características climáticas de La Guajira. Un día antes de la reunión con las empresas, Dangond se reunió con su homólogo israelí, Avi Dichter, para analizar mecanismos de cooperación y transferencia de conocimiento.
Según el Ministerio de Agricultura, uno de los temas específicos fue el desarrollo de sistemas de riego para zonas semidesérticas de las rancherías de La Guajira. El ministro israelí manifestó la disposición de su país para transferir conocimiento y tecnología, especialmente en materia de gestión e irrigación del agua.
Esto convierte al manejo del recurso hídrico en uno de los principales puntos de interés de la misión. La intención no es trasladar automáticamente un modelo extranjero a Colombia, sino estudiar qué soluciones pueden ser técnicamente adaptables a las condiciones de cada territorio.
Seis empresas presentaron sus soluciones
En la jornada participaron representantes de LR Group, Metzer Group, Scale Up Global, Guttis Agriculture & Irrigation, BERMAD y RF Networks, compañías vinculadas con soluciones tecnológicas para el sector agropecuario.
Las empresas presentaron experiencias y manifestaron interés en participar en procesos de capacitación y transferencia de conocimiento dirigidos tanto a entidades públicas como al sector privado colombiano.
La agenda también permitió conocer alternativas relacionadas con la agricultura bajo invernadero y diferentes mecanismos para estructurar, desarrollar y financiar proyectos productivos.
La experiencia del desierto del Néguev
Uno de los elementos más llamativos de la misión fue el acercamiento a modelos productivos desarrollados en el desierto del Néguev.
De acuerdo con información publicada durante la visita, el ministro conoció un proyecto de producción de viñedos en esa zona, donde se combinan técnicas para aprovechar las lluvias ocasionales con sistemas de riego por goteo computarizado que suministran agua y fertilizantes de manera controlada.
Para Colombia, este tipo de experiencias resulta de interés porque permite analizar cómo territorios con altas temperaturas, suelos áridos y limitada disponibilidad de agua han desarrollado actividades productivas mediante infraestructura, tecnología y manejo preciso del recurso hídrico.
La tecnología no es la única respuesta
El desafío para La Guajira va más allá de instalar sistemas de riego.
Cualquier proyecto de esta naturaleza tendría que determinar previamente de dónde provendrá el agua, cuál será la disponibilidad hídrica, qué cultivos son realmente viables, cuánto costará la infraestructura y quién asumirá su operación y mantenimiento.
También será necesario considerar las características de los suelos, las condiciones ambientales y la capacidad económica de los pequeños productores.
Por eso, el proceso anunciado por el Gobierno se encuentra todavía en una fase de exploración y transferencia de conocimiento. No existe, hasta ahora, un anuncio oficial de un contrato para instalar tecnología israelí de riego en La Guajira ni un monto de inversión definido específicamente para este propósito.
El proyecto del río Ranchería también aparece en la agenda
La misión internacional del ministro tiene además una dimensión relacionada con la seguridad hídrica.
Antes de viajar a Israel, el Ministerio de Agricultura informó que Dangond buscaría explorar el interés de empresas con experiencia tecnológica en la eventual construcción de la Represa del río Ranchería y analizaría la posibilidad de suscribir un convenio de cooperación con MASHAV, la agencia israelí de cooperación internacional para el desarrollo.
Este punto es especialmente relevante para La Guajira, donde el acceso y almacenamiento de agua constituyen factores determinantes para ampliar las actividades agropecuarias.
Una estrategia que también mira al sur de La Guajira
La iniciativa internacional coincide con otra estrategia anunciada recientemente por el Ministerio de Agricultura para el sur del departamento.
El Gobierno presentó un plan estimado en $37.000 millones que busca beneficiar a unas 3.000 familias productoras de nueve municipios, con apuestas en café, cacao, seguridad alimentaria y economía campesina.
De esta manera, la búsqueda de tecnología en Israel hace parte de una agenda más amplia que incluye riego, seguridad hídrica, mecanización, diversificación productiva y transferencia de conocimiento.
También se estudian nuevos cultivos
Durante los encuentros en Israel, Colombia planteó además la posibilidad de explorar la importación de semillas de granada, como una alternativa para diversificar la producción agrícola nacional.
El objetivo sería estudiar nuevos modelos productivos que puedan generar oportunidades económicas, siempre que posteriormente superen los análisis técnicos, sanitarios, ambientales y comerciales correspondientes.
De la tecnología al campo: el verdadero desafío
La visita del ministro abre una posibilidad, pero el resultado dependerá de lo que ocurra después de las reuniones.
El reto será convertir la cooperación y el conocimiento tecnológico en proyectos que sean viables, sostenibles y accesibles para los productores, especialmente para los pequeños agricultores y comunidades rurales de La Guajira.
Por ahora, lo que existe es un acercamiento internacional con empresas y autoridades israelíes, acompañado de una manifestación de interés para transferir conocimientos y explorar soluciones de riego y producción.
El siguiente paso será determinar cuáles de esas tecnologías pueden funcionar realmente en territorio guajiro, cuánto costaría implementarlas y, sobre todo, cómo garantizar el agua necesaria para sostener la producción.
