Intervienen parte de la histórica Casa «Juancho Pinedo» de Riohacha ante riesgo de colapso.

La estructura, asociada a la memoria arquitectónica de la ciudad y conocida también como la casa de Juancho Pinedo, fue sometida a un derribo controlado de algunos elementos deteriorados. La intervención busca reducir el riesgo sin descartar alternativas para conservar la identidad del inmueble.

Una parte de la historia arquitectónica de Riohacha fue intervenida durante los últimos días luego de que varios elementos de una antigua edificación patrimonial, conocida como la Casa Nido de Amor o casa de Juancho Pineda, presentaran un avanzado deterioro que, según la evaluación técnica realizada, representaba un riesgo para las personas.

La situación se agravó después de las recientes lluvias, que incrementaron las condiciones de vulnerabilidad de algunos componentes de la estructura.

De acuerdo con la información conocida, funcionarios de la Secretaría de Planeación de Riohacha, acompañados por un profesional en ingeniería estructural, realizaron una inspección para determinar las condiciones de seguridad del inmueble. A partir de esa evaluación se habría establecido que determinados elementos no podían mantenerse en las condiciones en que se encontraban.

Por esta razón se autorizó el derribo controlado de partes del segundo piso, una pared y el balcón, elementos que presentaban condiciones críticas y que podían representar un peligro para quienes transitan por el sector.

La decisión plantea uno de los principales desafíos que enfrentan las ciudades con edificaciones históricas: cómo proteger la vida y la seguridad de los ciudadanos sin perder los elementos que hacen parte de la memoria urbana.

La lluvia aceleró las condiciones de deterioro

Uno de los factores que encendió las alertas fue el comportamiento de la estructura durante el periodo reciente de lluvias. La humedad y el deterioro de materiales pueden aumentar las condiciones de vulnerabilidad de edificaciones antiguas, especialmente cuando existen elementos que requieren mantenimiento o reforzamiento.

En este caso, la evaluación estructural habría advertido que nuevas precipitaciones podían agravar las condiciones existentes y aumentar el riesgo de desprendimientos o un eventual colapso de algunos componentes.

Por ello, la intervención fue planteada como una medida preventiva y no como la desaparición completa del inmueble.

¿Qué pasará con la casa?

Uno de los aspectos que ahora deberá definirse es el futuro arquitectónico de la edificación.

Entre las alternativas que se han mencionado está la posibilidad de recuperar visualmente algunos de los elementos afectados mediante soluciones de reconstrucción compatibles con los criterios de conservación patrimonial. En ese contexto aparece el concepto de “falso histórico”, aunque su aplicación no debería darse por sentada, pues cualquier intervención patrimonial debe sustentarse en estudios históricos, técnicos y arquitectónicos.

Precisamente, especialistas en conservación patrimonial advierten que reconstruir elementos de un inmueble histórico sin suficiente documentación puede generar una apariencia histórica que no necesariamente corresponde con el bien original. Por ello, las intervenciones deben diferenciar adecuadamente entre elementos auténticos, reconstruidos y nuevos.

El objetivo, en consecuencia, no sería simplemente volver a levantar lo que fue retirado, sino determinar qué elementos pueden conservarse, cuáles requieren reforzamiento y de qué manera puede recuperarse la lectura histórica de la edificación.

El mantenimiento también representa un desafío

La situación vuelve a poner sobre la mesa la responsabilidad que existe alrededor de los inmuebles de valor patrimonial.

El mantenimiento preventivo es fundamental para evitar que una edificación llegue a condiciones críticas que obliguen a retirar elementos originales. En los bienes con protección patrimonial, además, las obras de modificación, restauración o reconstrucción deben sujetarse a los criterios y autorizaciones correspondientes.

La experiencia en conservación arquitectónica muestra que, cuando un inmueble pierde parte de sus elementos originales, las decisiones posteriores deben apoyarse en documentación histórica, estudios técnicos y criterios de intervención que permitan proteger tanto la seguridad como los valores culturales del bien.

No es la desaparición total de la Casa Nido de Amor

Aunque el derribo de parte del segundo piso, la pared y el balcón representa una pérdida de elementos de la estructura que los habitantes reconocen como parte de su memoria, la información disponible no indica que se haya ordenado la demolición total de la edificación.

El reto ahora será determinar cómo estabilizar el inmueble, proteger las áreas que permanecen y establecer un proyecto que permita conservar, en la medida técnica y legalmente posible, su valor histórico y arquitectónico.

Para Riohacha, el caso también abre una discusión más amplia sobre la necesidad de establecer programas permanentes de diagnóstico, mantenimiento y recuperación de sus inmuebles históricos, especialmente aquellos ubicados en sectores donde las condiciones climáticas pueden acelerar su deterioro.

La Casa Nido de Amor queda así en una etapa decisiva: la prioridad inmediata es garantizar la seguridad, pero el siguiente paso será definir cómo preservar la memoria arquitectónica que todavía permanece en pie.

 

Noticia curada por inteligencia artificial y contrastada con fuentes informativas.

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