Brasil entra en una nueva etapa electoral después de que Flávio Bolsonaro, senador del Partido Liberal (PL) e hijo del expresidente Jair Bolsonaro, se impusiera en la primera vuelta de las elecciones presidenciales celebradas este domingo 4 de octubre.
Con prácticamente la totalidad de los votos contabilizados, Bolsonaro obtuvo el 47,03 % de los votos válidos, mientras que el presidente y candidato a la reelección, Luiz Inácio Lula da Silva, alcanzó el 45,16 %. La diferencia fue de aproximadamente 2,23 millones de votos.
Sin embargo, el resultado no significa que Flávio Bolsonaro haya sido elegido presidente. Al no alcanzar ninguno de los dos candidatos más del 50 % de los votos válidos, Brasil tendrá una segunda vuelta el próximo 25 de octubre, en la que se definirá quién ocupará la Presidencia.
Una elección marcada por una diferencia estrecha
La primera vuelta terminó concentrando más del 90 % de los votos válidos entre Bolsonaro y Lula. Flávio obtuvo más de 56 millones de votos, mientras que Lula superó los 53 millones, de acuerdo con los datos electorales recopilados por el TSE.
El resultado también mostró una importante movilización electoral, aunque la abstención alcanzó alrededor del 21 %, equivalente a más de 33 millones de electores. Este comportamiento será uno de los factores que los equipos de campaña deberán considerar de cara al balotaje.
Además de la elección presidencial, los brasileños renovaron parte del Senado y la Cámara de Diputados. El Partido Liberal consiguió una representación importante en el Senado, un elemento que puede adquirir relevancia en la discusión sobre la gobernabilidad del próximo Ejecutivo.
Bolsonaro interpreta el resultado como un mandato de cambio
Después de conocerse los resultados, Flávio Bolsonaro presentó su primera posición pública sobre la jornada electoral y sostuvo que el resultado demuestra, en su interpretación, que “Brasil quiere un cambio”.
El candidato del PL también planteó durante su discurso algunas de sus principales líneas de campaña, entre ellas una reducción del tamaño del Estado y reformas institucionales. Sus propuestas deberán ser confrontadas durante las próximas semanas con las de Lula antes de la segunda vuelta.
Lula, por su parte, reconoció que esperaba obtener un resultado diferente en la primera vuelta, pero afirmó que la campaña comienza nuevamente de cara al 25 de octubre.
El mandatario sostuvo que la segunda vuelta permitirá presentar ante los electores las diferencias entre ambos proyectos políticos y cuestionó la trayectoria y los vínculos políticos de su adversario. Estas afirmaciones corresponden a la posición expresada por Lula durante su discurso posterior a los resultados.
Los mercados reaccionan favorablemente
La reacción no se limitó al escenario político. Los mercados financieros brasileños registraron fuertes movimientos durante la jornada de este lunes.
El Ibovespa, principal índice de la Bolsa de São Paulo, llegó a registrar una subida cercana al 9 %, mientras el real se fortaleció más de 4 % frente al dólar en las primeras horas de negociación. Algunas acciones brasileñas registraron incrementos superiores al 20 %.
Analistas citados por Reuters y Financial Times relacionaron parte de esta reacción con las expectativas de los inversionistas frente a una eventual administración de Bolsonaro, especialmente en materia de disciplina fiscal, privatizaciones, reducción del gasto y políticas económicas favorables al mercado.
No obstante, esta reacción financiera no constituye una valoración definitiva sobre el futuro económico de Brasil. El país todavía debe atravesar una segunda vuelta electoral y, posteriormente, el eventual gobierno tendrá que negociar sus propuestas con un Congreso que también quedó configurado por las elecciones de este domingo.
Tres semanas decisivas
El resultado abre ahora una campaña de tres semanas en la que ambos candidatos buscarán conquistar a los electores que apoyaron a las demás candidaturas en la primera vuelta y movilizar nuevamente a quienes se abstuvieron de votar.
La elección brasileña adquiere además importancia regional debido al peso político y económico de Brasil en América Latina.
Por ahora, el dato central es claro: Flávio Bolsonaro llega al balotaje como el candidato más votado de la primera vuelta, pero la Presidencia todavía está por definirse.
El 25 de octubre, más de 140 millones de electores habilitados tendrán nuevamente la posibilidad de acudir a las urnas para escoger entre Bolsonaro y Lula al próximo presidente de Brasil.
