La situación humanitaria en el sur del departamento de Bolívar es dramática. Más de 7.000 familias permanecen confinadas desde hace al menos 12 días en los municipios de Santa Rosa del Sur y Montecristo, debido a los bloqueos y ataques armados del ELN y EL CLAN DEL GOLFO.
La población no puede moverse, los corredores viales están bajo fuego cruzado, y el ingreso de alimentos, combustibles y servicios básicos está completamente restringido. En las veredas de La Mariposa, San Lucas, Canelos, Villaflor, Fátima y Buenavista, la emergencia se siente cada hora con más fuerza.
La Defensoría del Pueblo emitió una alerta temprana tras identificar que estas comunidades están en riesgo extremo. El llamado es claro y urgente: los grupos armados deben cesar de inmediato toda acción que atente contra la vida e integridad de la población civil.
“La crisis no tiene precedentes”, advierte la Gobernación de Bolívar
En entrevista con Noticias Caracol, Manuel Berrío, secretario de Seguridad de Bolívar, describió con crudeza el escenario: “Por el lado de Santa Rosa del Sur hablamos de más de 5.000 personas confinadas y por el lado de Montecristo, alrededor de 2.000 familias. Esta es una situación sin precedentes”.
Aunque el Ejercito ha intentado recuperar el control, las vías siguen bloqueadas y la población sigue atrapada. “Pese a los esfuerzos heroicos de nuestros hombres del Ejército Nacional, no se ha podido liberar las vías de acceso”, añadió Berrío.
La falta de respuesta estatal también alimenta el descontento, la ayuda humanitaria no llega, el silencio institucional domina y el temor crece entre los habitantes, que ven cómo la violencia escala mientras el Estado guarda distancia.