ADULTOS MAYORES DE MINGUEO SE CAPACITAN EN PREVENCIÓN DE ENFERMEDADES TRANSMITIDAS POR VECTORES.

La jornada tuvo lugar en la Casa de los Abuelos, espacio comunitario que congregó a cerca de 50 asistentes.

En un esfuerzo por fortalecer las acciones de promoción y prevención en salud pública, se desarrolló una campaña educativa y comunicativa orientada a la prevención y control de vectores en el municipio de Dibulla, beneficiando especialmente a la población adulto mayor del corregimiento de Mingueo.

La jornada tuvo lugar en la Casa de los Abuelos, espacio comunitario que congregó a cerca de 50 asistentes, quienes participaron activamente en esta iniciativa liderada por el equipo del Plan de Intervenciones Colectivas (PIC) municipal. La apertura del evento estuvo a cargo de la coordinadora del programa de la tercera edad, quien dio la bienvenida a los participantes y destacó la importancia de este tipo de espacios para el fortalecimiento del bienestar y la calidad de vida de los adultos mayores.

Tras la presentación del equipo profesional, se dio inicio a la actividad formativa, la cual fue diseñada con un enfoque pedagógico y participativo, permitiendo a los asistentes comprender de manera clara y práctica los riesgos asociados a los vectores y las medidas necesarias para su control.

Durante la capacitación, se explicó en detalle el concepto de vector, definido como un agente transmisor de enfermedades infecciosas, generalmente insectos o animales, que transportan microorganismos desde un huésped infectado hacia otras personas. Este conocimiento básico permitió contextualizar la importancia del tema en la vida cotidiana de la comunidad.

Seguidamente, se identificaron los principales vectores presentes en el entorno local, haciendo especial énfasis en los mosquitos —particularmente el Aedes aegypti, reconocido por su alta incidencia en zonas tropicales—, así como moscas, chinches, pulgas, garrapatas y roedores. Los profesionales explicaron cómo estos agentes se adaptan fácilmente a las condiciones ambientales del territorio, incrementando el riesgo de transmisión de enfermedades.

En este marco, se socializaron las principales enfermedades que afectan a la población y que son transmitidas por estos vectores, entre ellas el dengue, chikungunya, zika, enfermedad de Chagas, leishmaniasis y paludismo. Se abordaron sus síntomas, formas de transmisión y posibles complicaciones, generando conciencia sobre la necesidad de actuar de manera preventiva.

Uno de los ejes centrales de la jornada fue la identificación de los factores que favorecen la proliferación de vectores. Se explicó cómo prácticas cotidianas como almacenar agua en recipientes destapados, acumular residuos sólidos, mantener patios con maleza o conservar objetos en desuso pueden convertirse en focos de reproducción de insectos y otros agentes transmisores.

Ante esta problemática, los facilitadores brindaron recomendaciones prácticas y adaptadas al contexto de la comunidad. Se hizo especial énfasis en la eliminación de criaderos de mosquitos mediante la limpieza constante de patios, la adecuada disposición de basuras, el manejo correcto de recipientes que almacenan agua y la intervención de lotes baldíos.

Igualmente, se promovió el uso de medidas de protección personal como el uso de ropa que cubra la mayor parte del cuerpo, la instalación de toldillos y la aplicación de repelentes, especialmente en zonas de mayor exposición. Para quienes frecuentan fincas o parcelas en áreas rurales o cercanas a la Sierra, se brindaron orientaciones específicas para prevenir la leishmaniasis, una enfermedad asociada a estos entornos.

En relación con la enfermedad de Chagas, se hizo un llamado especial a evitar la acumulación de leña o madera cerca de las viviendas, ya que estos materiales pueden servir de refugio para el insecto transmisor. Asimismo, se recomendó realizar limpiezas profundas dentro de los hogares, incluyendo la revisión de colchones, grietas en paredes, ranuras en camas y rendijas en estructuras de madera, complementando estas acciones con procesos de fumigación cuando sea necesario.

La actividad se caracterizó por su dinamismo y participación activa, generando espacios de diálogo donde los asistentes compartieron experiencias, inquietudes y conocimientos previos. Al finalizar la jornada, se evidenció una adecuada apropiación de los contenidos, reflejada en la capacidad de los participantes para responder correctamente a las preguntas planteadas por los facilitadores.

Los organizadores resaltaron que este tipo de procesos educativos no solo transmiten información, sino que también empoderan a la comunidad, convirtiendo a los ciudadanos en actores clave en la prevención de enfermedades. En particular, destacaron el papel de los adultos mayores como líderes dentro de sus hogares y entornos, capaces de replicar las buenas prácticas aprendidas.

Finalmente, se concluyó que la educación comunitaria es una herramienta fundamental para la transformación social, ya que fomenta hábitos saludables, fortalece la corresponsabilidad en el cuidado de la salud y contribuye a la reducción de la incidencia de enfermedades transmitidas por vectores en el municipio de Dibulla.

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